La Taula Jove per la República exige la anulación del juicio al 1-O en un acto en la escuela Pau Claris

La juventud sigue en marcha. La Taula Jove per la República, que reúne entidades muy diversas del tejido asociativo y civil juvenil, como la ANJI, Joves Nous Catalans, la Plataforma per la Llengua, Joves Demòcrates, la Forja, JNC, Jovent Republicà, la FNEC, Universitats per la República y el SEPC, ha presentado hoy un comunicado que llama a la «movilización permanente» de la ciudadanía una vez iniciado el juicio al 1-O.

El comunicado se ha leído en el instituto Pau Claris, un lugar con un alto simbolismo donde durante el referéndum de autodeterminación del 1-O se produjeron fuertes cargas policiales. En este comunicado, se afirma que a los acusados ​​en el Supremo se les juzga por la organización del referéndum, y no tanto por la Declaración de Independencia del 27. Por esto, afirman, «se está juzgando también a toda la sociedad civil que participó de alguna manera». En definitiva, un juicio al derecho de autodeterminación.

La Taula Jove per la República considera este proceso un «juicio político», que supone una «incursión de la justicia en la política para delimitar y restringir el debate y la pluralidad ideológicos», y criminaliza la disidencia y la discrepancia, «elementos constitutivos de la vida política en democracia». «Una República catalana independiente es un proyecto político tan legítimo como un Reino de España unido mientras se defiendan democráticamente», afirman.

Por todo ello, la juventud independentista no reconocerá ninguna sentencia que no sea la anulación del juicio, tampoco la legitimidad a la justicia española por su «parcialidad» y por la vulneración de derechos humanos, civiles y políticos. «Incluso una sentencia absolutoria no estaría libre de toda la injusticia y la represión ya sufridas», como la cárcel, el exilio, el confinamiento, la violencia, la censura, y un largo etcétera.

Finalmente, exigen «unidad estratégica» a todos los actores independentistas para encarar la sentencia y promover las condiciones necesarias para alcanzar la República catalana, y una «movilización permanente» y una «denuncia perseverante» no sólo en las calles, sino también en las instituciones para hacer valer el resultado del 1-O.